17.11.17

GUSTAV KLIMT Y EMILIE FLOGE ENTRE LOS AZULES Y LOS DORADOS






Me encantan estas imágenes del pintor Gustav Klimit con su compañera, la diseñadora y modista Emilia Floge. Me hacen pensar en los artistas como en una suerte de aristocracia propia, una élite exquisita unida por un motivo común: la belleza. No es una casualidad que sean estas imágenes las que me suman en un estado de admiración y de melancolía: la época en que ambas personas, Klimit y Emil Floge, vivieron, experimentó todavía el arte como un lugar en el  que habitar y ser feliz. Siento admiración porque a principios de siglo el artista era un creador de mundos y eso era respetado; melancolía porque el aura que percibo al contemplar a esta pareja, esa tranquila exquisitez que emana de la soberanía de sus personas, me cuesta más verla en los artistas de hoy, o está más desdibujada por la violencia, por el prosaísmo de los tiempos que se viven. Estoy asumiendo estereotipos, desde luego, pero Klimt, su compañera, ese ambiente en el que viven y crean, incluso el escenario físico, me parece todo tan encantador como irrepetible.   




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15.11.17


 
 
 
  
POÉTICA

 

Hay que rescatar lo real de la copiosidad de lo artificioso. Es preferible propiciar el poema antes que diseñarlo.

 

Lo imaginado es legítimo si estimula y descubre lo real.

 

Lo real no es - mezquinamente - lo realista.






Lo real debe comprenderse tal y como lo evocaba Shelley o René Char, como lo que garantiza la veracidad del poema.

 

Plañir por lo que podríamos ser nos vuelve a enredar en la imposibilidad melancólica. Hay que incidir en la potencialidad que se adivina en lo real, en lo que, de alguna manera, existe ya.

 

Evocar lo posible lo hunde en la invisibilidad. Lo posible debe palparse en el devenir que nuestro sueño precisa o localiza, aunque no sea tan real como para que impacte contra lo que se le opone hasta rebasarlo.




Escribir es dilucidar balances, delimitar los meandros del suceso.

 

Lo real es multidimensional. Ni depende de una sola interpretación ni se asigna a ninguna ideología.

 

Lo real consta de un descubrir y de un paulatino explorar. Ningún discurso posee la exclusiva de su definición.

 
 

 

13.11.17

POEMA








TARDE DE DOMINGO
 
Ha ocurrido algo insólito.

 
Creía que esta tarde me esperaba
la acostumbrada tanda
de flatulencias, putrefacciones y tristezas
que coronan esa pequeña muerte
de todos los domingos por la tarde,
mientras fuera hace siempre un sol magnífico;
 
pero en el terso descenso de la tarde,
mi cuerpo no se alteraba
y la compañía de los libros
no me parecía tediosa.
 
Debo haber franqueado mi pereza
a través de la propia pereza,
encontrado un punto neutro
en el que descansar de sufrir.
 
O quizá me he liberado, imprevisiblemente,
de esta cadena perpetua de los fines de semana
al declararme preso sin escapatoria de la misma,
 
o es que, quizás, el tiempo ha modificado su curso
y ya no significa episodios maravillosos
y hoy no es domingo sino un día cualquiera.
 

7.11.17

APUNTES PARA DESARROLLAR






La editorial Taurus sacó hace unos pocos meses un volumen con una recopilación de artículos periodísticos de escritores españoles bohemios  de principios de siglo XX. Nombres como Joaquín Dicenta, Antonio Palomero o Luis Bonnafoux aparecen en este volumen, compilado por Miguel Ángel del Arco. Como es ya explícito por su nombre, nada más empañado por el sabor de la época, tan condicionado y vinculado al tiempo que una crónica. El material recogido en este libro daría para un sabroso análisis fenomenológico y semiótico tanto de cuestiones de estilo como de representación literaria y cuestiones comunicativas. El tipo de humor, el ritmo de cada día o su ausencia, los aspectos que más llaman la atención de los cronistas, el grado de crítica social establecido, el peso de las convenciones sociales, etc... Todo se suma informativa y humanamente en la constitución específica de la imagen de un momento de la historia. Algunas de estas especificidades parecen ser competencia de un autor en concreto. Llama la atención cómo Alejandro Sawa insiste en estos artículos, tal y como lo hace en sus memorias, en el amargo contraste que ofrecen los contundentes rayos de sol que caen en la Plaza del Sol y los harapos que exhiben los mendigos que por allí pululaban o se recostaban sobre la pared en un abandono lamentable.   





Estoy leyendo la novela Alegato de un loco de Strindberg y resulta interesante comprobar cómo, sin incidir ni abusar en las descripciones sino sabiendo estratégicamente colocarlas en su sitio adecuado, el autor logra preñar la narración de atmósferas densas y singularmente bellas. No alabo tanto la maestría especial de Strindberg como la sabiduría de la narración novelística que, dosificando detalles y observaciones, articula una ficción grávida y muy atrayente, cómo la novela produce imágenes que compendian la significación central de la obra, de modo semejante a como lo haría un poema. 

 
 
 
 
El pasado supone un mundo o unos mundos definidos, hechos, terminados, por eso pueden ser viajados por la imaginación. Como mundos hechos y producidos, existen, y aunque fueron, en tanto que se ejecutaron en toda su azarosa aventura, podemos decir que reviven, que son o están siendo mientras  que hacemos eso, visitarlos.